INTROSPECCIÓN*

introspeccion

La introspección, como término utilizado en la filosofía contemporánea de la mente, es un medio para aprender acerca de nuestro ser actual, o quizás nuestro pasado reciente, estados o procesos mentales. Podemos, por supuesto, aprender acerca de nuestra propia mente de la misma manera que aprendemos acerca de otras mentes –leyendo libros de psicología, observando expresiones faciales (en un espejo), examinando un mapa de actividad cerebral, identificando patrones de comportamiento anterior– pero generalmente se piensa que se puede aprender acerca de uno mismo introspectivamente, de una manera que nadie más puede. Pero, ¿qué exactamente es la introspección? Ninguna caracterización sencilla es ampliamente aceptada.

La introspección es un concepto clave de la epistemología ya que el conocimiento introspectivo puede considerarse en algunos casos particularmente seguro, incluso inmune a la duda escéptica. El conocimiento introspectivo es visto también como algo más inmediato y directo que el conocimiento sensorial. Ambas características de la introspección han sido citadas como apoyo a la idea de que el conocimiento introspectivo puede servir como base o fundamento de otros tipos de conocimiento. La introspección también es central para la filosofía de la mente, en tanto como proceso, que vale la pena estudiar en sí mismo, y como una base para otras afirmaciones acerca de la mente. Los filósofos de la mente brindan una variedad de teorías acerca de la naturaleza de la introspección; y las afirmaciones filosóficas acerca de la conciencia, las emociones, el libre albedrío, la identidad personal, el pensamiento, la creencia, el imaginario, la percepción y otros fenómenos mentales son usualmente vistos como algo con consecuencias introspectivas o como susceptibles a la verificación introspectiva. Por razones similares, los psicólogos empíricos también han discutido la cabalidad de los juicios introspectivos y el papel de la introspección en la ciencia de la mente.

CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA INTROSPECCIÓN

Las Características Necesarias de un Proceso de Introspección:

La introspección es generalmente vista como un proceso a través del cual podemos aprender acerca de nuestro presente, nuestro pasado reciente, nuestros estados o procesos mentales. Sin embargo, no todo este tipo de procesos son introspectivos. Pocos dirán que alguien ha tenido una introspección si ha descubierto que está enojado a partir de ver su expresión facial en un espejo. Sin embargo, no está claro, y puede ser incluso contradictorio, exactamente qué es lo que se necesita adicionalmente para que un proceso califique como introspectivo. Una forma estricta de introspección requiere que esta involucre atención, y una directa detección, a los propios estados mentales actuales; pero muchos filósofos consideran que la atención o la detección directa de los estados mentales es imposible o al menos que esta no está presente en muchas de las instancias paradigmáticas de la introspección. Para que un proceso sea considerado como “introspectivo” como se utiliza el término más comúnmente en la filosofía contemporánea de la mente, este debe, al menos mínimamente, cumplir con las siguientes condiciones:

  1. LA CONDICIÓN MENTAL: La introspección es un proceso que genera, o cuyo propósito es generar, conocimiento, juicios o creencias acerca de eventos mentales, estados o procesos y no acerca de cuestiones afuera de la propia mente, al menos no directamente. En ese aspecto, difiere de los procesos sensoriales que usualmente arrojan información acerca de eventos externos o sobre aspectos no mentales del cuerpo individual. El límite entre el conocimiento introspectivo y el que no lo es puede parecer difuso con respecto al auto-conocimiento corporal (como el conocimiento propioceptivo sobre la posición de los propios miembros o el conocimiento nociceptivo acerca del propio dolor). Pero, en principio, la parte introspectiva de dichos procesos, relacionados con los juicios acerca de la propia mente, puede distinguirse del juicio no introspectivo.
  1. LA CONDICIÓN DE PRIMERA PERSONA: La introspección es un proceso que genera, o cuyo propósito es generar, conocimiento, juicios o creencias acerca de la propia mente y no acerca de la mente de alguien más, al menos no directamente. Cualquier proceso que de manera similar genera conocimiento acerca de la propia mente y de la de otros no es, por lo mismo, un proceso introspectivo. (Algunos filósofos han contemplado casos peculiares o de ciencia ficción en los cuales podríamos hacer una introspección del contenido de otras mentes directamente –por ejemplo la telepatía o cuando los cerebros de dos individuos están directamente conectados entre sí– pero la interpretación correcta de este tipo de casos es problemática.
  1. LA CONDICIÓN DE PROXIMIDAD TEMPORAL: La introspección es un proceso que genera, o cuyo propósito es generar, conocimiento, creencias o juicios acerca de los procesos mentales actuales solamente; o, también de la vida mental en pasado inmediato (o incluso en el futuro) dentro de un marco específico de tiempo (a veces llamado presente especioso). Uno puede saber que estaba pensando en Montaigne durante su caminata matutina, pero no puede saber ese hecho solamente por medio de la realización de una introspección –si bien se puede saber introspectivamente que se está teniendo una memoria vívida de haber pensado acerca de Montaigne. De la misma manera, uno no puede saber solamente por medio de la introspección que uno se sentirá deprimido si favorece al candidato que pierda las elecciones en noviembre –si bien quizás uno no puede saber introspectivamente cuál es su actitud actual en relación de las elecciones o qué emociones surgirán cuando considere los posibles resultados. Sea que el propósito de la introspección sea considerado principalmente como la propia vida mental actual o la vida mental en el pasado inmediato, depende del modelo de introspección: en los modelos de auto-detección, de acuerdo a los cuales la introspección es un proceso causal que involucra la detección de un estado mental, es natural suponer que un breve lapso de tiempo quedará reflejado entre la ocurrencia del estado mental, que es el objetivo de introspección, y el juicio introspectivo definitivo sobre ese estado, que invita a (pero no implica estrictamente) la idea de que los juicios introspectivos generalmente se refieren a estados del pasado inmediato. En los modelos de auto-definición y auto-realización de introspección, según los cuales los juicios introspectivos crean o integran el mero estado analizado, parece más natural pensar que el propósito de la introspección es la vida mental actual o quizás incluso el futuro inmediato.

Pocos filósofos contemporáneos de la mente llamarán se referirán a un proceso como “introspectivo” si no cumple con ninguna de las condiciones descritas anteriormente, si bien en lenguaje ordinario la condición de la proximidad temporal puede en algunos casos ser violada. (Por ejemplo, en lenguaje ordinario podemos describir como “introspectivo” un proceso de pensamiento acerca de por qué uno abandonó una relación el mes pasado o si se es tan amable con sus hijos como se piensa que se es.) Sin embargo, muchos filósofos de la mente se resisten a llamar “introspectivo” a un proceso que cumple con estas tres condiciones a menos que también cumpla con una de las siguientes tres condiciones:

  1. LA CONDICIÓN DE FRANQUEZA: La introspección produce juicios o conocimiento sobre procesos mentales actuales de manera relativamente franca o inmediata. Es difícil articular exactamente qué franqueza o inmediatez involucra en el contexto presente, pero algunos ejemplos deberían hacer el sentido de esta condición relativamente claro. Reunir información sensorial acerca del mundo y luego trazar conclusiones teóricas basadas en dicha información no debería, de acuerdo a esta condición, contar como introspectiva, incluso si el proceso cumple con las tres condiciones anteriores. Mirar que un auto a 20 pies de distancia frente a nosotros e inferir a partir de ese hecho sobre el mundo externo que uno está teniendo una experiencia visual de cierto tipo no cuenta, en esta condición, como introspección. Sin embargo, como veremos, aquéllos que adoptan las teorías de transparencia e la introspección pueden rechazar fuertes formulaciones de esta condición.
  1. LA CONDICIÓN DE DETECCIÓN: La introspección involucra algún tipo de detección de un estado mental pre-existente o evento, donde el juicio introspectivo o el conocimiento es (cuando todo va bien) causal pero no ontológicamente dependiente del estado mental en cuestión. Por ejemplo, el proceso que ha involucrado crear el estado mental que uno atribuye a uno mismo no puede, según esta condición, ser introspectivo. Supongamos que me digo a mí mismo en silencio, hacia adentro: “Me estoy diciendo a mi mismo: ‘haecceitas[1] de puré de manzana’, sin tener ninguna idea previa sobre cómo planeo completar la cita. Ahora, lo que he dicho puede que sea verdad, y puede que yo sepa que es verdad, y puede que sepa que es verdad (en cierto sentido) directamente, en el sentido en que no puedo saber la verdad acerca de la mente de alguien más. Esto significa que puede cumplir con las cuatro condiciones descritas anteriormente y aún así podemos resistirnos a llamar a este tipo de auto-atribución “introspectivo”. Consideraciones de conocimiento auto-definidas, expresivistas y de transparencia hacen énfasis en el punto en el que nuestro auto-conocimiento muchas veces no involucra la detección de estados mentales pre-existentes; y como algo como la condición de la detección es implícita o explícitamente aceptada por muchos filósofos, algunos filósofos se referirán a este tipo de consideraciones de auto-conocimiento (referidas a su vez como consideraciones de introspección apropiadas) como inapropiadas.
  1. LA CONDICIÓN DE ESFUERZO: La introspección no es constante, sencilla o automática. No pasamos todos los minutos del día haciendo introspección. La introspección implica un tipo de reflexión especial sobre la propia vida mental que difiere del flujo ordinario de pensamiento, y acción, auto-reflexivo. La mente debe monitorearse a sí misma regularmente y de manera constante sin requerir del pensador de un acto especial de reflexión –por ejemplo, en un nivel no consciente ciertas partes del cerebro o ciertos sistemas funcionales pueden monitorear las acciones de otras partes del cerebro y otros sistemas funcionales, y este monitoreo puede cumplir con las cinco condiciones mencionadas hasta ahora– pero esto no es lo que los filósofos generalmente tienen en mente cuando hablan de introspección. Sin embargo, esta condición, como las condiciones de franqueza y detección, no es universalmente aceptada. Por ejemplo, los filósofos que piensan que la experiencia consciente requiere de cierto tipo de monitoreo introspectivo de la mente, y quienes piensan acerca de la experiencia consciente como una característica más o menos constante de nuestras vidas pueden rechazar la condición de esfuerzo.

Si bien no todas las consideraciones filosóficas presentadas por los autores como consideraciones de introspección cumplen con todas condiciones presentadas en los puntos 4, 5 y 6, la mayoría cumplen con al menos dos de estas. Debido a las diferencias en la importancia que se concede a las condiciones 4-6, no es de extrañar que los autores con consideraciones similares de auto-conocimiento difieran en su disposición a describir sus cuentas como cuentas de “introspección”.

LOS PROPÓSITOS DE LA INTROSPECCIÓN

Las consideraciones de introspección difieren en lo que consideran los fines apropiados del proceso de introspección. Ningún filósofo contemporáneo importante piensa que se pueda descubrir toda la mentalidad a través de la introspección. Por ejemplo, se sostiene que los procesos cognitivos involucrados en el procesamiento visual temprano y la detección de fonemas son impenetrables introspectivamente si bien (en un sentido importante) son mentales (Marr 1983; Fodor 1983). Muchos filósofos también aceptan la existencia de creencias o deseos inconscientes, en un sentido levemente freudiano, que no están disponibles introspectivamente (e.g., Gardner 1993; Velleman 2000; Moran 2001; Wollheim 2003; ver Lear 1998). Si bien en lenguaje común muchas veces decimos que estamos siendo “introspectivos” cuando estamos reflexionando acerca de nuestros rasgos característicos, los filósofos contemporáneos de la mente generalmente no consideran que podamos realizar una introspección directa sobre los rasgos de nuestro carácter en el mismo sentido en que podemos acceder de manera introspectiva a nuestros estados mentales (especialmente a la luz de la investigación que sugiere que algunas veces tenemos un conocimiento pobre acerca de nuestros rasgos, revisado en Taylor and Brown 1988; Paulhus and John 1998; Vazire 2010).

Los tipos de estados mentales más comúnmente citados son las actitudes (tales como las creencias, los deseos, las juicios y las intenciones) y las experiencias conscientes (como las emociones, las imágenes y las experiencias sensoriales). (Estos dos grupos pueden no estar total o parcialmente separados: dependiendo de los aspectos de su visión, un filósofo puede referirse a todas las experiencias conscientes como algo que involucra a las actitudes, y/o este puede referirse a las actitudes como elementos que son o pueden ser experimentadas conscientemente.) Esto, por supuesto, no recae del hecho (si es un hecho) que si algunas actitudes son susceptibles a la introspección todas lo sean, o del hecho de que si algunas experiencias conscientes sean susceptibles a la introspección, que todas las experiencias conscientes lo sean. Algunas consideraciones de la introspección se enfocan en actitudes (e.g., Nichols y Stich 2003), mientras otras se enfocan en experiencias conscientes (e.g., Hill 1991; Goldman 2006; Schwitzgebel 2012); y algunas veces no está claro hasta qué punto los filósofos buscan que sus afirmaciones sobre la introspección con un tipo de fin sean aplicadas al otro tipo. No existe garantía de que el mismo mecanismo o proceso esté involucrado en la introspección de todos los diferentes fines.

En general, este artículo se centra en la descripción de los fines de la introspección como estados mentales, si bien en algunos casos puede ser más apto pensar en los fines como procesos más que como estados. Asimismo, al hablar de los propósitos de la introspección como fines, no se tiene la intención de presuponer una visión de auto-detención de la introspección como opuesta a la visión expresivista de la auto-definición o contención. Los fines son simplemente los estados auto-atribuidos como una consecuencia del proceso de introspección si el proceso funciona correctamente, o si el proceso introspectivo falla, los estados que podrían haber sido auto-atribuidos.

LOS PRODUCTOS DE LA INTROSPECCIÓN

Si bien los filósofos no han explorado el tema tan profundamente, las consideraciones también difieren en relación a los productos de la introspección. Muchos filósofos sostienen que la introspección acarrea algo como creencias o juicios acerca de la propia mente, mientras otros prefieren definir los productos de la introspección como “pensamientos”, “representaciones”, “consciencia”, o algo similar.


* http://plato.stanford.edu/

[1] La teoría escotista de la haecceitas considera que la individuación es una forma configura la individualidad fáctica y le permite escapar de los conceptos universales. La haecceitas (la cualidad de cada cosa de ser “esta cosa” o esteidad) es para Heidegger el principio de explicación de todo fenómeno de todo ente existente sin tener que recurrir a la dogmática de las categorías.

 

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