INFERENCIA A LA MEJOR EXPLICACIÓN: ¿CUÁL EXPLICACIÓN ES LA MEJOR?

Para evaluar las inferencias a la mejor explicación, es necesario considerar algunos estándares que determinan cuál explicación es la mejor. Lamentablemente, no existe una regla simple para decidirlo, pero podemos nombrar algunos factores fundamentales a la hora de evaluar una explicación.

Primero, la hipótesis debe realmente explicar las observaciones. Una buena explicación hace sentido a partir de lo que intenta explicar. Por ejemplo, una chapa forzada puede ser explicada por un robo pero no por la hipótesis de que un amigo haya llegado a visitarnos. Más que todo, la hipótesis debe explicar todas las observaciones relevantes. La hipótesis de una redada policial equivocada (o un “jueves de CICIG”) podría explicar la chapa forzada pero no el hecho de que cosas valiosas hayan desaparecido del lugar o que no de haya encontrado ninguna nota de parte de la policía al regresar a casa.

La explicación también debe ser profunda. Una explicación no es profunda, sino superficial, cuando la explicación en sí necesita ser explicada. No ayuda explicar algo que es incierto haciendo referencia a algo que es igualmente incierto. ¿Por qué la policía realizó la redada en tu casa? Por que sospechaban de ti. Esa explicación es superficial si inmediatamente nos lleva a otra pregunta: ¿por qué sospechaban de ti? Porque tenían la dirección equivocada. Si no tenían la dirección equivocada, nos preguntaríamos de nuevo por qué sospechaban de ti. Sin una explicación acerca de las razones de la sospecha, la hipótesis de la redada policial no puede explicar de manera adecuada ni siquiera el hecho de que la chapa estaba forzada.

Tercero, la explicación debe ser poderosa. Es una característica muy valorada en una explicación si el mismo tipo de explicación puede utilizarse de manera exitosa en una amplia gama de casos. Muchas chapas forzadas pueden explicarse por robos. La gama explicativa es especialmente importante en la ciencia. Una de las principales razones por las cuales la teoría de la relatividad de Einstein reemplazó la física newtoniana fue que Einstein pudo explicar una gama más amplia de fenómenos, incluyendo partículas muy pequeñas a velocidades muy altas.

Sin embargo, las explicaciones pueden irse demasiado lejos cuando pueden explicar todo evento posible. Consideremos la hipótesis que de cada partícula de materia tiene su propio espíritu individual, el cual hace que actúe de la manera en que lo hace. Esta hipótesis parece explicar algunos fenómenos que ni siquiera Einstein pudo explicar. Pero la hipótesis acerca del espíritu de las partículas realmente no explica nada pues no explica por qué cada partícula se comporta de una manera y no de otra. Cualquier comportamiento es compatible con la hipótesis, de modo que no se explica ninguno. Por lo tanto, para tener éxito, las explicaciones necesitan ser incompatibles con algún resultado posible. Es decir, deben ser falsables.

Más que todo, las explicaciones deben ser modestas en el sentido que no deben afirmar demasiado –no más de lo que se necesita para explicar las observaciones–. Cuando encontramos nuestra chapa forzada y que faltan cosas de valor en nuestra casa, debemos tener cuidado de no saltar a conclusiones acerca de conspiraciones en nuestra contra. Sin información adicional, no necesitamos especificar que había más de un ladrón para explicar lo que vemos. Tampoco hay necesidad de sacar la hipótesis de que era un solo ladrón. Por esta razón, la explicación más modesta no especificará el número de ladrones, por lo que ninguna inferencia a la mejor explicación podría justificar afirmaciones sobre el número de ladrones, a menos que encontremos más evidencia.

La modestia está relacionada con la simplicidad. Un tipo de simplicidad se captura muy bien en el famoso principio de la Navaja de Ockham, el cual nos dice que no debemos multiplicar entidades más allá de lo necesario. Los físicos, por ejemplo, no deben postular nuevos tipos de partículas subatómicas o fuerzas a menos que no haya otra manera de explicar los resultados de sus experimentos. Estándares similares se aplican a la vida diaria. No debemos creen en fantasmas a menos que sean verdaderamente necesarios para explicar los ruidos en el ático o algún otro fenómeno. La simplicidad no es siempre un asunto de nuevos tipos de entidades.

En comparación con visiones anteriores, la teoría de que los gases están compuestos de partículas demasiado pequeñas como para poderse resultaba más simple en cuanto que esta permitió que las leyes sobre los gases pudieran explicarse por los principios físicos estándar que gobiernan los movimientos de las partículas más grandes sin tener que añadir nuevas leyes. La simplicidad es una marca de excelencia en una explicación, en parte porque las explicaciones simples son más fáciles de entender y aplicar, pero las consideraciones de plausibilidad y estética también influyen en juicios cuya explicación es más simple.

La prueba de la modestia y la simplicidad pueden encontrarse en tensión aparente con la prueba de qué tan poderosa es la explicación. Esta tensión puede resolverse sólo encontrando el balance ideal. La mejor explicación no afirmará más de lo necesario (por eso debe ser modesta), pero afirmará lo suficiente para abarcar un rango amplio de fenómenos (de modo que sea poderosa). Esto puede ser sonar complejo pero la mejor explicación debe tener éxito en reconciliar e incorporar estás virtudes aparentemente conflictivas entre sí lo más posible.
Por último, una explicación debe ser conservativa. Las explicaciones son mejores cuando no nos obligan a rechazar creencias establecidas por el consenso epistémico o científico. Tenemos fuertes razones para creer que los gatos no pueden romper cerrojos de metal. Esto elimina la posible hipótesis de que el gato del vecino haya forzado nuestra chapa. Las explicaciones tampoco deben contener afirmaciones que en sí mismas sean poco probables. Un meteorito podría ser lo suficientemente fuerte como para romper nuestra chapa pero es muy poco probable que haya sido un meteorito. Esto hace que la hipótesis del ladrón siga siendo la mejor, al menos hasta que no encontremos nueva evidencia (como fragmentos de meteorito) que haga que no pueda ser explicado de ninguna otra manera que por el meteorito.
En resumen, la hipótesis brinda la mejor explicación cuando es más explicativa, amplia, poderosa, falsable, modesta, simple y conservativa que cualquier otra hipótesis propuesta. Cada uno de estos estándares puede alcanzarse en diferentes grados y pueden entrar en conflicto entre sí. Como vimos, la búsqueda de una mayor simplicidad podría tener que sacrificarse para obtener una explicación más poderosa. El conservatismo también podría tener que cederle espacio a observaciones menos esperadas y así sucesivamente. Estos estándares no siempre son fáciles de aplicar pero pueden, en general, utilizarse para determinar cuál es la mejor explicación.

Una vez que determinamos cuál es la mejor explicación, todavía podríamos no inferir que sea verdadera. Podría resultar que la mejor explicación dentro de un grupo de explicaciones débiles no sea lo suficientemente buena. Por siglos, las inundaciones provocadas por el río Nilo provocaban desconcierto en la gente cada primavera. El Nilo, hasta donde la gente del área sabía, fluía de un desierto sin fin. ¿De dónde venían las aguas que lo desbordaban? Se propusieron entonces diversas explicaciones –la mayoría relacionadas a deidades de uno o de otro tipo– pero ninguna era lo suficientemente buena. Buscar la mejor explicación entre esta serie de explicaciones débiles sería una pérdida de tiempo. No fue sino hasta que se descubrió que una cordillera ubicada en el centro de África se cubría de nueve cada invierno que fue posible una explicación razonable. Eso de hecho, resolvió el asunto. Así que debe entenderse que la mejor explicación debe ser también lo suficientemente buena.

Incluso cuando una explicación es tanto buena como la mejor, lo que explica podría ser ilusorio. Muchas personas creen que el cartílago de tiburón previene el cáncer, porque la mejor explicación de por qué los tiburones no tienen cáncer está en su cartílago. Un problema serio para esta inferencia es que los tiburones si pueden tener cáncer. Incluso pueden desarrollar cáncer en sus cartílagos. Por lo tanto, esta inferencia a la mejor explicación fracasa.

Cuando una explicación particular es tanto buena y como mucho mejor que cualquier otra explicación disponible, y cuando la observación explicada es correcta, entonces una inferencia a la mejor explicación nos puede brindar un apoyo inductivo fuerte. En otras ocasiones puede no haber una explicación claramente ganadora ni una que sirva de contendiente razonable. En tales casos, la inferencia a la mejor explicación sería débil.


FUENTES:  “Understanding Arguments: Introduction to Informal Logic”. Walter Sinnott-Armstrong. Duke University. Pp. 198 – 200

Collected Papers of Charles Sanders Peirce, Vol. 5. Cambridge, MA: Harvard University Press, 1931, P. 189.

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