CONDICIONES SUFICIENTES Y NECESARIAS: SUPOSICIONES DE FONDO

Un aspecto central, aparte de la regla de la normalidad (el considerar nuestro análisis en un contexto de condiciones normales), es el de las suposiciones o conocimiento de fondo.

Si vamos a someter una hipótesis causal a un examen riguroso con la PCS y la PCN, debemos buscar un amplio rango de casos que puedan refutar esa hipótesis. En general mientras más amplio sea el rango de posibles refutadores, mejor. Aún así, debemos ponerle cierto límite a esta actividad de modo que nuestra verificación no resulte interminable o desesperante. Si estuviéramos haciendo una prueba sobre un medicamento para verificar si este puede curar una enfermedad, debemos probarlo en una variedad de personas de varias edades, historial médico, tipos de cuerpo, etc., pero no la probaremos para verificar si funciona en personas que se llaman Ernesto o en personas que conducen Volvos. Estos factores, sabemos, son simplemente irrelevantes. ¿Pero qué los hace irrelevantes? ¿Cómo distinguimos las consideraciones relevantes de las no relevantes?

La respuesta a estas preguntas es que nuestro razonamiento acerca de causas ocurre dentro un marco de referencia o creencias que sabemos que han sido establecidas como verdaderas. Este marco de referencia contiene mucho de lo que llamamos conocimientos comunes: conocimiento que esperamos que la mayoría de adultos sanos posean. Todos sabemos, por ejemplo, que los seres humanos no pueden respirar debajo del agua, no podemos caminar en las paredes, no podemos estar en dos lugares a la vez, etc. La lista de estos conocimientos comunes es casi interminable. Como son creencias comunes no suelen ser mencionadas y, aún así, juegan un papel importante al distinguir factores relevantes de factores irrelevantes.

El conocimiento especializado también tiene sus propios principios, los cuales son dados por sentado por los expertos. Los doctores, por ejemplo, saben muchos detalles acerca de la estructura del cuerpo humano, y este conocimiento de fondo constantemente guía su pensamiento acerca de enfermedades específicas. Incluso si alguien afirma haber descubierto que la sangre no circula, ningún doctor se tomará el tiempo en refutar dicha afirmación.

Negarse a considerar una posibilidad sugerida por alguien más puede parecernos cerrado pero renunciar a los conocimientos comunes a veces puede tener un costo muy alto. Un doctor que se toma en serio la sugerencia de que la sangre no circula, por ejemplo, tendría que abandonar completamente la manera como vemos a los seres humanos y a otros animales, así como el resto de la biología y la ciencia. No es claro cómo este doctor podría seguir practicando medicina. Y más que todo, no existe una hay alternativa que sea práctica en la vida real. Cuando nos enfrentamos a presiones del tiempo e información limitada, no tenemos manera de juzgar nuevas ideas sin dar por sentado algunas suposiciones de fondo.normalidad (el considerar nuestro análisis en un contexto de condiciones normales), es el de las suposiciones o conocimiento de fondo.

Si vamos a someter una hipótesis causal a un examen riguroso con la PCS y la PCN, debemos buscar un amplio rango de casos que puedan refutar esa hipótesis. En general mientras más amplio sea el rango de posibles refutadores, mejor. Aún así, debemos ponerle cierto límite a esta actividad de modo que nuestra verificación no resulte interminable o desesperante. Si estuviéramos haciendo una prueba sobre un medicamento para verificar si este puede curar una enfermedad, debemos probarlo en una variedad de personas de varias edades, historial médico, tipos de cuerpo, etc., pero no la probaremos para verificar si funciona en personas que se llaman Ernesto o en personas que conducen Volvos. Estos factores, sabemos, son simplemente irrelevantes. ¿Pero qué los hace irrelevantes? ¿Cómo distinguimos las consideraciones relevantes de las no relevantes?

La respuesta a estas preguntas es que nuestro razonamiento acerca de causas ocurre dentro un marco de referencia o creencias que sabemos que han sido establecidas como verdaderas. Este marco de referencia contiene mucho de lo que llamamos conocimientos comunes: conocimiento que esperamos que la mayoría de adultos sanos posean. Todos sabemos, por ejemplo, que los seres humanos no pueden respirar debajo del agua, no podemos caminar en las paredes, no podemos estar en dos lugares a la vez, etc. La lista de estos conocimientos comunes es casi interminable. Como son creencias comunes no suelen ser mencionadas y, aún así, juegan un papel importante al distinguir factores relevantes de factores irrelevantes.

El conocimiento especializado también tiene sus propios principios, los cuales son dados por sentado por los expertos. Los doctores, por ejemplo, saben muchos detalles acerca de la estructura del cuerpo humano, y este conocimiento de fondo constantemente guía su pensamiento acerca de enfermedades específicas. Incluso si alguien afirma haber descubierto que la sangre no circula, ningún doctor se tomará el tiempo en refutar dicha afirmación.

Negarse a considerar una posibilidad sugerida por alguien más puede parecernos cerrado pero renunciar a los conocimientos comunes a veces puede tener un costo muy alto. Un doctor que se toma en serio la sugerencia de que la sangre no circula, por ejemplo, tendría que abandonar completamente la manera como vemos a los seres humanos y a otros animales, así como el resto de la biología y la ciencia. No es claro cómo este doctor podría seguir practicando medicina. Y más que todo, no existe una hay alternativa que sea práctica en la vida real. Cuando nos enfrentamos a presiones del tiempo e información limitada, no tenemos manera de juzgar nuevas ideas sin dar por sentado algunas suposiciones de fondo.


Fuente: Understanding Arguments: An Introduction to Informal Logic.  Ninth Edition. Walter Sinnott-Armstrong. Duke University.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *